viernes, 31 de enero de 2014

Su ojito derecho.


María, es el nombre ficticio de una de mis clientas.

La conozco desde hace tiempo, mucho antes de que me dedicara a este mundo, y siempre ha tenido confianza en mi, en mis consejos siempre, o casi siempre los ha tenido en cuenta.

De su ámbito familiar conocía algunas particularidades pero no la que me contó aquel día. Hasta ese momento mi asesoramiento era en relación a productos bancarios, alguna venta de olivar y poco más.

Una mañana se presentó en mi despacho con la intención de que la asesorará y acompañara al Notario para "hacer su testamento", ya que decía, se encontraba mal, y se temía lo peor.

Tenia varios hijos y un solo nieto, su ojito derecho. El crío era rubio de ojos azules, y mi querida clienta tenia devoción y admiración por el. Lo adoraba.

Tanto fue así que me planteaba buscar una formula por la que su nieto recibiera lo mismo que sus hijos o incluso más que ellos. Consideraba que en vida sus hijos habían recibido demasiado y de alguna manera quería, que se dieran cuenta de ello, a su falta.

La formula la encontré, no era demasiado complicado, la mejora del nieto, ya estaba contemplada en nuestro derecho historico, leyes de Toro, y por supuesto nuestro código civil, admite la mejora de los hijos o descendientes, en este caso descendiente (su ojito derecho).

Por cierto María, aun vive, y no me resultaría nada extraño que volviera para cambiar testamento.

La vida es así.

Buen fin de semana.